Rusia y Ucrania alcanzaron este martes un acuerdo con Estados Unidos para establecer un alto al fuego marítimo en la región del mar Negro. La Casa Blanca anunció la noticia en dos comunicados tras las reuniones entre funcionarios estadounidenses y representantes de Moscú y Kyiv en Arabia Saudita.
Este cese al fuego permitirá la apertura de un corredor seguro para la navegación de embarcaciones comerciales.
«Estados Unidos contribuirá a restablecer el acceso de Rusia al mercado mundial de exportaciones agrícolas y de fertilizantes, reducirá los costos de los seguros marítimos y mejorará el acceso a puertos y sistemas de pago para este tipo de transacciones», informó la Casa Blanca tras las conversaciones con Rusia.
Washington también aseguró que el acuerdo ayudará a Ucrania en la negociación del intercambio de prisioneros de guerra, la liberación de detenidos civiles y el retorno de los niños ucranianos trasladados a la fuerza.
Sin embargo, Moscú puso condiciones al acuerdo.
El Kremlin señaló en un comunicado que su aprobación definitiva está sujeta al levantamiento de sanciones impuestas a empresas rusas del comercio internacional de alimentos y fertilizantes. Además, exigió que se eliminen restricciones contra el banco ruso Rosselkhozbank y que se restablezca su acceso al sistema de mensajería internacional SWIFT, fundamental para las transacciones financieras seguras entre bancos.
Por su parte, el presidente ucraniano, Volodymyr Zelensky, afirmó que las negociaciones avanzan en la dirección correcta hacia una paz total, pero subrayó la importancia de cumplir los términos discutidos en Arabia Saudita. «Si los rusos violan esto, haré una petición directa al presidente Trump: aquí están las pruebas, pedimos sanciones, pedimos armas», declaró a los periodistas.
El Ministerio de Defensa ucraniano advirtió que cualquier movimiento de buques de guerra rusos fuera de la «parte oriental del mar Negro» será considerado una violación del acuerdo y una amenaza para la seguridad nacional de Ucrania. «En este caso, Ucrania tendrá pleno derecho a ejercer su autodefensa», señaló en un comunicado publicado en X.
Ambos países también acordaron implementar medidas para detener los ataques a instalaciones energéticas rusas y ucranianas durante un período de 30 días, a partir del 18 de marzo, según informó el Kremlin. No obstante, en días recientes, tanto Rusia como Ucrania han denunciado violaciones al acuerdo logrado la semana anterior sobre la protección de infraestructuras energéticas.
Las conversaciones en Riad han sido consideradas un éxito parcial. Aunque los objetivos eran menos ambiciosos que la propuesta anterior en Yeda, que buscaba un alto el fuego total de 30 días por tierra, mar y aire, lograr este acuerdo marítimo representa un avance.
Sin embargo, la desconfianza entre Rusia y Ucrania sigue siendo alta, lo que podría amenazar la estabilidad del pacto. Un posible escenario de ruptura podría surgir si Ucrania acusa a la armada rusa de violar el acuerdo desplazándose hacia el oeste, algo que Moscú podría negar. En respuesta, Ucrania podría tomar represalias, lo que llevaría a un nuevo ciclo de ataques y al colapso del pacto. Además, existe el riesgo de que alguna de las partes acuse a la otra de llevar a cabo un «ataque de falsa bandera» para desacreditarla.
A pesar de estos riesgos, Rusia está interesada en reactivar sus exportaciones comerciales a través del mar Negro, mientras que Ucrania busca enviar su grano desde puertos como Odesa sin el temor de ataques rusos.
Si bien el acuerdo es frágil, podría servir de base para un alto el fuego más amplio en el futuro.
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